Las relaciones de pareja son complejas porque en ellas se cruzan emociones, expectativas, proyectos de vida, sexualidad, economía, familia, trabajo y una convivencia diaria que no siempre es fácil.
Además, las personas cambiamos con el tiempo: seguro que tú no eres la misma persona que hace unos años (y tu pareja tampoco), y adaptarse a esta nueva realidad requiere diálogo, flexibilidad y, muchas veces, nuevas herramientas gracias a la ayuda de un profesional.
Sin embargo, pedir ayuda puede ser complicado. Incluso es posible que te plantees ir a terapia, pero que tu pareja se muestre reacia, evasiva, lo interprete como una acusación o se enfade. Pero, ¿cuál es el origen de esta reacción?, ¿es porque no le interesa la relación? ¿Esconde algo?, ¿no sabe expresar lo que siente?, ¿tiene miedo a la pérdida de control? . No es la primera vez que en consulta se presenta una pareja donde uno de los miembros no desea venir y sabotea la terapia a las primeras de cambio, generando un conflicto en la sesión y así impidiendo que la terapia conjunta prospere. Cuando esto sucede, es signo de que no hay una buena comunicación de pareja, a la vez que objetivos vitales muy dispares, todo ello aderezado con una muy mala gestión emocional.
Cuando un miembro de la pareja se niega a ir a terapia, suele ser por inseguridad, ya que la idea de acudir a un espacio donde se habla de emociones y conflictos puede resultar amenazante.
Otras razones son:
Miedo a mostrarse vulnerable y a decir en voz alta lo que se siente por no saber cómo será recibido.
Vergüenza por tratar aspectos íntimos que nunca ha compartido con nadie.
Culpa por haber hecho algo que pone en peligro la relación (por ejemplo, una infidelidad).
Temor a sentirse juzgado o a que el terapeuta tome partido por una de las partes.
Estigma social (algunas personas todavía asocian hacer terapia con fracaso o debilidad).
Desconfianza en el proceso, generalmente por desconocimiento del mismo.
Comprender estos motivos no es resignarse ni dejar el problema de lado. Más bien, significa mirar a tu pareja con empatía y entender que su resistencia puede ser una forma de protegerse, no un rechazo hacia ti o hacia vuestra relación.
Cuando ir a terapia de pareja
La terapia de pareja no es “el último recurso” y debe entenderse como una herramienta para cuidarse antes de que la situación sea irreversible por el desgaste.
Piensa que esperar a que todo esté roto hace que el proceso sea más difícil, y que no hay que tocar fondo para pedir ayuda.
Algunos momentos vitales en los que es habitual plantearse empezar este tipo de terapia son:
Discusiones frecuentes y recurrentes, sin solución aparente.
Distanciamiento emocional.
Cambios vitales importantes (hijos, mudanzas, crisis laborales, duelos, etc.).
Dudas sobre el futuro juntos.
Problemas de comunicación.
Conflictos en la convivencia o la sexualidad.
Explicar los beneficios de la terapia de pareja
La clave de la terapia de parejas es que no arregla directamente los problemas de pareja, pero nos enseña a abordarlos. Esto tiene beneficios:
A corto plazo
Mejora la comunicación.
Reduce la tensión acumulada.
Garantiza un espacio neutral en el que conversar.
Ofrece ayuda para entender qué está pasando en la relación.
A largo plazo
Aporta herramientas para futuros conflictos.
Fortalece la intimidad emocional.
Facilita la toma de decisiones de manera menos impulsiva.
Promueve el crecimiento individual dentro de la relación.
La importancia de buscar profesionales especializados
La terapia de pareja requiere formación específica y herramientas adaptadas a la dinámica de dos personas.
A la hora de buscar un psicólogo, debes valorar:
Que tenga experiencia.
Que os transmita confianza y neutralidad.
Que os explique claramente cómo trabaja.
Respecto a su duración, no es un proceso infinito y, aunque depende del caso, suele tener objetivos concretos y se evalúa periódicamente, lo que facilita la planificación y los cambios desde el primer momento.
Y, por último, recuerda: buscar ayuda para mejorar vuestra relación no es un fracaso, es un acto de responsabilidad emocional y de respeto mutuo.
Mª PILAR FUENTE PSICÓLOGA COLEGIADA G-04034
CENTROS SANITARIOS BOIRO C-15-003650 y RIBEIRA C-15-004977