Cada 10 de septiembre se conmemora el Día Internacional para la Prevención del Suicidio, una fecha impulsada por la Asociación Internacional para la Prevención del Suicidio (IASP) y respaldada por la Organización Mundial de la Salud (OMS). El objetivo es generar conciencia sobre una de las principales causas de mortalidad en el mundo y romper el silencio que aún rodea este tema.
Según la OMS, cada año se pierden más de 700.000 vidas por suicidio, lo que equivale a una persona cada 40 segundos.
En el caso de España, el Instituto Nacional de Estadística (INE) ofrece una radiografía preocupante, pero con señales de mejora:
· En 2022 se registraron 4.227 fallecimientos por suicidio, la cifra más alta desde que existen registros.
· En 2023, el número se redujo ligeramente hasta los 4.116 casos, lo que supone una media de 11 suicidios diarios.
· En 2024, según los datos provisionales del INE, los suicidios descendieron a 3.846, un 6,6 % menos que en 2023.
Con ello, dejaron de ser la primera causa externa de muerte en España, superados por las caídas accidentales. Pese a este descenso, cada pérdida representa una tragedia personal y familiar que debe impulsarnos a seguir fortaleciendo la prevención y el acceso a la salud mental.
Señales de alerta: cómo identificar que alguien necesita ayuda
El suicidio rara vez es un acto repentino: suele ir precedido de señales que, si se reconocen a tiempo, pueden salvar vidas. Algunas de estas señales son:
· Cambios emocionales o de conducta: tristeza profunda, irritabilidad, pérdida de interés en actividades habituales.
· Aislamiento social: evitar el contacto con familiares o amigos.
· Mensajes de desesperanza: expresiones como “no merece la pena seguir” o “sería mejor desaparecer”.
· Cambios en hábitos de sueño y alimentación: insomnio, somnolencia excesiva o pérdida de apetito.
· Conductas de riesgo: consumo abusivo de alcohol o drogas, descuido en la salud.
· Preparativos inusuales: regalar objetos de valor, despedidas inesperadas.
Detectar estas señales no significa que la persona vaya a intentar quitarse la vida de manera inminente, pero sí indica un sufrimiento profundo que requiere atención y acompañamiento.
¿Cómo podemos ayudar?
· Escuchar sin juzgar y mostrar disponibilidad.
· Preguntar directamente si la persona está pensando en hacerse daño (esto no aumenta el riesgo, sino que abre una vía de comunicación).
· Evitar frases que minimicen el dolor (“anímate”, “no es para tanto”).
· Facilitar el acceso a ayuda profesional.
· En casos de urgencia, llamar al 112 o al teléfono de ayuda a la conducta suicida en España: 024.
Nadie debería enfrentarse en soledad al sufrimiento emocional. La depresión y las ideas suicidas pueden tratarse con apoyo profesional y social.
En este Día Internacional para la Prevención del Suicidio, hacemos un llamamiento a la sociedad para romper el tabú, hablar de manera abierta y responsable, y trabajar juntos en la construcción de una red de apoyo que pueda salvar vidas.
Fuente: Fundación Anaed.